Hijas del maltrato

En este artículo queremos hablar de aquellas víctimas que a veces se nos olvidan, hijos e hijas expuestas a situaciones de malos tratos, unas víctimas a veces invisibilizadas.

mayo2014HijasMaltrato

Ver, oír y vivir con la angustia de una madre maltratada, sentir su temor, produce una elevada inseguridad y confusión. Esos sentimientos se traducen en numerosos trastornos físicos, terrores nocturnos, enuresis, alteraciones del sueño, cansancio, problemas alimentarios, ansiedad, estrés, depresión, etc.

Queremos incidir y resaltar que además de ser altamente probable que esas hijas sean también víctimas directas de violencia física o psicológica en situaciones de maltrato doméstico, las hijas de las mujeres maltratadas son receptoras directas de la violencia contra sus madres, aunque ellas directamente no hayan recibido ni un solo golpe.

Debemos recordar que no son víctimas sólo porque sean testigas de la violencia que su padre o la pareja de su madre ejerce contra su madre, sino porque “viven en la violencia”. Son víctimas de la violencia psicológica, a veces también física, y que crecen creyendo que la violencia es una pauta de relación normal entre personas adultas (fuente: SavetheChildren).

UNICEF señala que, aunque no se les ponga la mano encima, presenciar o escuchar situaciones violentas tiene efectos psicológicos negativos en las hijas. Aunque no sean las destinatarias directas de las agresiones, padecen violencia psicológica, una forma de maltrato infantil recogida en la Convención Internacional de los Derechos del Niño (ratificada por España) en el artículo 19 como “violencia mental”.

Las hijas de la violencia de género que están viviendo de forma continuada situaciones de violencia y abuso de poder estarán marcadas de por vida, ya que su desarrollo, personalidad, comportamiento y valores se verán afectados. Aprenden a entender el mundo y las relaciones de forma inadecuada. Tengamos en cuenta que la familia es el primer agente socializador y uno de los más determinantes para el desarrollo y la formación de modelos y roles.

Las relaciones familiares violentas influirán en el significado que atribuyan a las relaciones interpersonales, y más concretamente a las relaciones entre géneros, entre hombres y mujeres. Estos patrones violentos de comportamiento y relación se aplicarán a sus propias relaciones, desarrollando tolerancia e incluso sumisión a conductas sexistas, patriarcales y violentas.

¿Es éste el futuro que queremos construir?

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