Días señalados

Vamos a todas partes corriendo. Nuestros ritmos circadianos son controlados por el minutero y encajamos nuestros planes en cuanto a un calendario que no hemos diseñado. Cinco días de curro y dos de descanso, cuando hay suerte. Cuando hay suerte y tienes dos días a la semana de descanso, o mejor, cuando hay suerte y no te pasas la semana buscando un trabajo que te dé los días libres que crea convenientes. Resulta absurda la presión que nos genera el querer llegar a todo, el terminar cuando es debido, el trabajar cuando te dicen y el celebrar cuando toca.

Es absurdo querer a tu pareja un día al año, ser bondadosa con el prójimo un día al año, pensar en el medioambiente un día al año, querer a tu madre y/o padre un día al año. Tenemos un día para la religión, para la lucha contra el cáncer, el día internacional del gato, contra la discriminación, para celebrar el orgullo freaky y otro para el orgullo LGTB, para la poesía, para el agua y el síndrome de Down. Tenemos hasta la suerte de tener un día al año para ser felices, pues está claro que ser felices a diario es un lujo no al alcance de todas las personas.

También tenemos el loco privilegio de acordarnos de los derechos de las mujeres y sentirnos orgullosas de serlo una vez al año. Y repito, es absurdo. Y lo es porque nos matan a diario. Nos matan, nos pegan, nos violan, nos degradan, nos vejan, nos pagan menos, nos mandan, nos ningunean, nos tocan como si fuéramos propiedad pública, nos piropean a gritos por la calle, nos humillan y degradan, nos dicen lo que hay que hacer, cómo y cuándo; cuánto beber, comer y pesar; en qué tono de voz hablar; dónde, cómo y cuánto enseñar; qué carreras estudiar y trabajos desempeñar; nos exigen callar y esperar; nos enseñan a tragar, en todos los contextos que os podáis imaginar este verbo. Nos cosifican y hacen ver como débiles. Nos cargan con el peso de la familia y la casa sin ayuda alguna. Nos obligan a estar espectaculares y parecer perfectas siempre. Nos hacen ocultar los michelines, las arrugas, las estrías, las canas, el vello, nuestra menstruación, la menopausia y que nos cagamos encima durante el parto. Se eximen de culpa ante cualquier agresión porque vamos provocando o borrachas o solas. Nos tachan de histéricas cuando nos quejamos por algo de lo anterior.

Por eso os pido que hoy gritéis y apuntéis con el dedo lo que es machismo, pero que, por favor, mañana lo sigáis haciendo. Por ti y por todas las mujeres que no se pueden permitir el lujo de hacerlo. Y sí, ésto os lo voy a pedir todos los días del año, y no, ésto no os lo voy a pedir sólo a las mujeres.

#Grábatelo #CadaDia8M

                                                                                                                            María Zugadi.

Socia de PIPILOTA

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