La ley de medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género no es buena… con ellas.

En una cosa podemos estar de acuerdo con los machistas, la ley de Protección Integral contra la Violencia de Género no es buena. No es una buena ley. En esta conclusión, repito para quienes estén en shock, estoy con ellos.

A esa conclusión los y las feministas llegamos mediante un análisis completamente distinto al que los y las machistas realizan de la ley (si es que a lo que ellos y ellas realizan se le puede llamar análisis): mientras solo una mujer sea víctima de violencia de género, esta ley no está desplegando los efectos deseados y por tanto, no es buena, no funciona como debería, nos defrauda y permite que nos maten. Cuando una sola mujer es asesinada a manos de su pareja o ex pareja, la ley falla y la sociedad le falla a esa mujer. Este año (a fecha de publicación del presente artículo) le hemos fallado a 39 mujeres que han pagado con su vida que muchos y muchas mantengan en el candelero el debate de si el terrorismo machista existe o no, que pretenden devolver la violencia de género al ámbito doméstico, que algo habrá hecho y que uno/a no es quien para meterse en la casa ajena.

Estas son ellas:

  • Mariana Carmen Radú, 43 años. Madrid. Había denunciado.
  • Silvia García Simán, 33 años. Galápagos (Guadalajara, Castilla-La Mancha).
  • Mirela Gheorghe, 21 años. Alange (Badajoz, Extremadura). Había denunciado y tenía orden de alejamiento activa.
  • Isabel Laureana Cebrián Ruiz, 59 años. Quintanar de la Orden (Toledo, Castilla la Mancha).
  • Lucinda Mª Expósito Méndez, 43 años. Vila-Seca (Tarragona, Cataluña).
  • María Santos Gallardo, 73 años. Valencia (Comunidad Valenciana).
  • Lisa Jane Lyttle, 49 años. Costa de la Calma-Calviá (Palma de Mallorca, Islas Baleares).
  • Ascensión Amores Porcel, 46 años. Avilés (Asturias).
  • Ana Gómez Nieto, 40 años. Becerreá (Lugo, Galicia).
  • Francisca Maroto Martínez, 71 años. Valencia (Comunidad Valenciana).
  • Soraya Gutiérrez Sánchez, 37 años. Zaragoza (Aragón). Había denunciado. Tenía orden de protección en vigor.
  • Victoria Sard Massanet, 19 años. Son Servera (Mallorca, Baleares). Había denunciado, la orden de alejamiento estaba caducada.
  • Silvia Hernández Álvarez, 35 años. Gijón (Asturias, Asturias). Había denunciado, la orden de alejamiento estaba caducada.
  • María del Carmen Lauría, 48 años. Benidorm (Comunidad Valenciana). Había denunciado.
  • Cristina Gálvez Ariza, 37 años. Sant Feliu de Llobregat (Barcelona, Cataluña).
  • Yolanda Jiménez Jiménez, 48 años. Salamanca (Castilla y León). Había denunciado, la orden de alejamiento estaba caducada.
  • María Candelaria González Dorta, 50 años. Santa Cruz de Tenerife (Canarias). Había denuncia (medidas de protección caducadas)
  • Nombre y apellidos no conocidos, 37 años. Canyellas (Barcelona, Cataluña). Había denuncia y tenía orden de alejamiento activa quebrantada sin consentimiento de la víctima.
  • Lucía Patrascu, 46 años. Puerto de Pollença (Mallorca, Islas Baleares).
  • Jana Enache, 32 años. Sevilla (Andalucía).
  • Aranzazu (apellidos no conocidos), 40 años. Badalona (Barcelona, Cataluña).
  • Johana Bertina Palma González, 32 años. Torrevieja (Alicante, Comunidad Valenciana).
  • Teresa Sánchez Navarro, 47 años. Lepe (Huelva, Andalucía). Tenía orden de alejamiento en vigor.
  • Karla Belén Pérez Morales, 22 años. Ciudad Autónoma de Melilla. Había denunciado y tenía orden de alejamiento activa.
  • Alexandra Rodica Surca, 32 años. Zaragoza (Aragón). Había denunciado y tenía orden de alejamiento activa.
  • Benita Núñez Peña, 49 años. Aranda de Duero (Burgos, Castilla y León).
  • Krisztina Szabó, 43 años. Benicàssim (Castellón, Comunidad Valenciana).
  • Mª Arantzazu Palacios Izquierdo, 51 años. Bilbao (Vizcaya, País Vasco). Había denunciado hasta en seis ocasiones, no tenía orden de alejamiento activa desde 2007.
  • Xue Sandra Saura, 32 años. Barcelona (Cataluña), herida en Alcúdia (Mallorca, Islas Baleares).
  • Jane Railton G.,edad 58 años. Las Palmas de Gran Canaria (Canarias), herida en Santa Brígida (Las Palmas, Canarias)
  • Flori, 32 años (Esplugues de Llobregat, Barcelona).
  • Ada Graciela Benítez Colmar, 34 años. Isla de Ibiza (Baleares).
  • Mónica Berlanas Martín, 32 años. Arévalo (Ávila, Castilla y León).
  • Estefanía María González, 26 años. Olivares (Sevilla, Andalucía). Había denunciado y no se le había concedido orden de alejamiento.
  • Isabel Paixao Neves, 51 años. Fuentes de Oñoro (Salamanca, Castilla y León).
  • Jaqueline Luykc, 75 años. Calpe (Alicante, Comunidad Valenciana).
  • Yolanda Pascual Expósito, 50 años. Burgos (Castilla y León).
  • Celia Navarro Miguel, 56 años. Palma de Mallorca (Baleares).
  • Juana Monge, 54 años. La Virgen del Camino (Valverde de la Virgen, León, Castilla y León). Había denunciado, tenía orden de alejamiento activa y seguimiento policial. 

Fuente: Feminicidio.net

No queremos terminar este artículo sin dirigirnos a quienes nos preguntarán por las denuncias falsas estas navidades mientras pela algún langostino y le grita a la tele. A tí  te decimos que cuando hablas de denuncias falsas y no de las mujeres asesinadas a manos de sus parejas y exparejas, te conviertes en cómplice de quienes ejercen la violencia.

Si no estás del lado de quienes sufren violencia, estas del lado del opresor. Dicho de otra manera, el que calla otorga.

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#VacunaGrábatelo contra las violencias hacia las mujeres a través de vídeos

Federación Mujeres Jóvenes continúa con la acción #VacunaGrábatelo en el marco de nuestra campaña Grábatelo de Prevención de Violencia de Género en la Juventud

En Federación Mujeres Jóvenes (FMJ) llevamos trabajando muchos años para la prevención de las violencias de género. Estas suponen un problema social muy grave y complejo. No distingue edades, ni clases sociales, nos afecta a las mujeres por el simple hecho de serlo.

A día de hoy sigue vigente en las nuevas generaciones, no es algo del pasado. Según diferentes estudios, la juventud todavía manifiesta actitudes muy tolerantes ante estereotipos masculinos y femeninos que fomentan la desigualdad entre mujeres y hombres y las violencias de género.

Centrándonos en las violencias machistas que se ejercen en el seno de las relaciones sentimentales, y desde nuestra experiencia con la juventud, sabemos que la labor de prevención es fundamental con el fin de conseguir evitarlas en relaciones futuras. Es necesario visibilizar en la juventud, son igual de dañinas e importantes que a cualquier otra edad.

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Por ello en el marco de nuestra campaña Grábatelo, financiada por el Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades y el Fondo Social Europeo, este año 2016, seguimos utilizando el hashtag #VacunaGrábatelo, a través de la cual presentamos diferentes vídeos disponibles en nuestro canal You Tube, elaborados entre nuestras socias, que permitan trabajar la prevención de las violencias contra las mujeres jóvenas, desde la acción 2.0. mediante nuestro Blog Grábatelo y las redes sociales.

Os invitamos a visualizar y difundir los diferentes vídeos que hemos elaborado para campaña #VacunaGrábatelo sobre diferentes formas de violencias que sufrimos las mujeres jóvenas: acoso callejero, amor romántico, violencias 2.0., control, …

Es fundamental que la juventud se dé cuenta de la importancia de detectar, prevenir y solicitar apoyo cuando sienta que algo no va bien. Acudir a las personas en quienes confían, tanto de su edad como más adultas, y contar con las organizaciones sociales que nos dedicamos profesionalmente a prevenir esta lacra social, recordamos que desde FMJ contamos con el correo electrónico grabatelo@mujeresjovenes.org para cualquier cuestión relacionada con la prevención de las violencias de género en la juventud.

Violencia de Género 2.0

Hay quien no entiende por qué las mujeres jóvenes, en concreto, siguen sufriendo violencia de género. El argumento, de peso para cuñados de barra de bar, se concentra en la siguiente frase “antes sí pero ahora no”. Lo dicho, de peso. Hay quien le añade la coletilla “porque ellas no trabajaban” o la favorita de quien escribe “porque antes se aguantaba más”. ¿Qué se aguantaba? ¿Golpes, violencia física, económica, sexual, el constante control? Nos sigue costando llamar a las cosas por su nombre.

Precisamente, es ese control constante lo que ha cambiado. No es el mismo al que generaciones anteriores eran sometidas, ahora es más riguroso. La violencia simbólica, por supuesto, siempre ha existido y es previa, en muchos casos, a la violencia física.

La función de este tipo de violencia es allanar el terreno antes de la primera bofetada. Por otro lado, es el más complicado de detectar, pero no por ello hace menos daño. Las palabras también matan.

El control dominio se ha acentuado entre los y las jóvenes y con él pasa como con cualquier fase del ciclo de la violencia de género: hagas lo que hagas, digas lo que digas va a estar mal. Cumplir con la voluntad de él y con todas sus exigencias no solo no es sano en el plano afectivo, además es inútil. Nunca estarás a la altura de sus expectativas, nunca será suficiente.

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Fuente de la imagen

Detrás de todo maltratador hay un detective privado en potencia. Son especialistas en revisar álbumes de fotos, de comprobar la ubicación de las fotos de tus amigos y amigas, en caso de que tú la tengas desactivada, de contrastar hechos y trayectos.

Estos Sherlock Holmes frustrados bombardeaban antes con preguntas del estilo ¿a dónde vas?, ¿con quién vas?, ¿cómo vas vestida? Estas preguntas, como hemos dicho, han evolucionado y las respuestas ahora deben ser más exactas que nunca porque podemos estar seguras de que serán sometidas a un control férreo que ya quisiera para sí la Maldita Hemeroteca y sus facts check.

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Fuente de la imagen

A estos clásicos se suman ahora los siguientes ejemplos:

  • “Sácate una foto para ver lo guapa que estas”, es el moderno y más sutil ¿cómo vas vestida? Y trae las mismas consecuencias que la clásica pregunta “¿No vas muy suelta tú?”
  • “*Inserte aquí cualquier nombre* le da a me gusta a todas tus fotos”, está detrás de ti. Además de detective privado en potencia, muchos maltratadores ven el futuro en su particular bola de cristal machista.
  • “Nunca me pones en tu foto de perfil”: suele ir acompañada de una broma/reproche del estilo “cualquiera diría que te avergüenzas de mí

Por otro lado, existen mecanismos que perpetúan este control y que permiten comprobar en todo momento la disponibilidad de la persona sobre la que se ejerce violencia, como puede ser el doble check de Whatsapp al que ahora se suma el check azul de los mensajes privados de Twitter y Facebook y la Ubicación fotos y tuits en esas mismas redes sociales.

La aparición de estos nuevos sistemas que facilitan el control dentro de las relaciones de pareja deja patente que el machismo ni se crea ni se destruye, solo se transforma.

Nota: la imagen de portada ha sido extraída de la siguiente fuente.

 

Escepticismo y Violencia de género: de ranas y bofetadas

Hay muchas maneras de explicar la violencia de género. Sin duda, la más completa es el “ciclo de la violencia de género” pero aun así, aunque expliquemos todas sus fases y hagamos pedagogía, siempre tendremos escépticos y escépticas, gente que habla de la violencia de género como una ciencia exacta, que solo conocen el ensayo y error, de “un golpe y adiós”.

Para ellos y ellas también hay una manera, más sencilla y gráfica de entenderlo. Aquí es donde entra la explicación de la rana hervida:

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Prueba #1. Si hervimos agua en una cazuela y echamos dentro una rana viva, ¿qué pasará? y ¿cómo reaccionara el animal? Antes de que corran a hacerlo en casa, les confirmamos lo que a priori podrían pensar: huye. La rana saltará y huirá de la fuente de calor.

Pero, ¿y si lo hacemos de otra manera?

Prueba #2. Preparamos la cazuela con agua del tiempo, introducimos la rana en ella y, entonces, ponemos la cazuela al fuego. ¿Qué hará la rana? Pues la rana estará tan cómodamente dándose un baño, irá notando cada vez más calor y puede que no comprenda, llegado el momento, qué son esas burbujas que la rodean en el agua, luego… bueno, luego o bien la rana sale con ayuda o pasará a ocupar uno de esos titulares que tanto le gusta a la prensa de hoy día.

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Pasemos ahora de la lógica del experimento que acabamos de hacer a la realidad.

Ninguna mujer que se presente en una cita a ciegas con un hombre, si éste la saluda con un bofetón o puñetazo, se quedará, se sentará y comerá el menú completo de dos platos y postre en su compañía. Pero si este hombre ejerce violencia psicológica sobre ella, la separa de su red de apoyo (amistades, familia…) y consigue que sus palabras le duelan tanto como un golpe, el día que comience la violencia física ella no sabrá reaccionar, no comprenderá qué ha ocurrido, cómo ha llegado a esa cazuela llena de agua en ebullición.

Expuesto esto, lanzamos un mensaje a esas mentes preclaras y escépticas del mundo: dejemos de culpar a las víctimas de violencia de género, dejemos de juzgarlas, dejemos de presionarlas.

Para la redacción de este post ninguna rana ha resultado herida, pero sí, puede ser que los escépticos y escépticas, con sus frases de cuñado de barra de bar, sus preguntas hirientes y prejuicios sobre la violencia de género,  frenen a aquellas mujeres que la sufren, aumenten su dolor y la temperatura de su situación.

Notas sobre las imágenes:

  • La imagen principal del artículo “rana-hervida” ha sido extraída de la siguiente página web.
  • La imagen “rana en caldero hirviendo” ha sido extraída de la siguiente página web.

“Siempre saludaba al sacar la basura”

El maltratador es, en el imaginario español, ese grinch que nos roba la Navidad, un hombre feo por dentro y por fuera del que cualquier mujer debería alejarse al primer golpe (ese que dicen que te dan por sorpresa, que ya el segundo, si te has quedado, corre a tu cuenta). Si uno viste bien, saluda y (hasta) saca la basura, no puede ser un maltratador.

Sin embargo, este tipo de ideas, alentadas por la prensa en muchas ocasiones, no hace más que perpetuar estereotipos como que la violencia de género sólo se da en familias desestructuradas, esas donde falla la comunicación, esas con algún hecho traumático en su historia, con vicios ocultos o de otros países (“válgame el cielo, ese no es mi caso”, pensaran algunos y algunas dándose golpes en el pecho). Y así, fueron asesinadas 60 mujeres el pasado 2015 y 36 en lo que llevamos de 2016, según datos oficiales del MSSSI a 24 de agosto de 2016.

Pero hay más ejemplos, “él saludaba al sacar la basura” o “era muy tranquilo” no son las únicas frases que pretenden negar lo evidente. En nuestros estadios de fútbol hemos escuchado cánticos con los que más allá de pretender dar una imagen inocente del agresor culpabilizan a la victima de los actos de éste. Aún resuena en nuestros feministas oídos los que profirieron algunos seguidores béticos el pasado año durante un partido de la Liga:

“Rubén Castro alé,

Rubén Castro alé,

no fue tu culpa, era una p…,

lo hiciste bien”

Entonces ¿cuál es el perfil del maltratador? ¿Qué indicadores nos dirán qué hombre es un potencial maltratador?

No hay. Ni Aaron Hotchner y todo el equipo de Mentes Criminales daría con un perfil único de maltratador. Él puede ser un humilde obrero, un empresario acomodado, un representante político querido en su pueblo o una súper estrella del cine, la música o el fútbol. Su edad tampoco influye.

Lo cierto es que el único factor de riesgo para sufrir violencia de género es ser mujer.

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Dejemos de exculpar al agresor, dejemos de buscar en la vida y obra de las agredidas cualquier ínfima fisura que ponga en duda su inocencia, que pueda hacerlas partícipes de la violencia que el otro ha ejercido sobre ella. Hagamos desaparecer de nuestro día a día aquellos relatos que hacen que esta imagen siga en nuestra retina, que llegue a oídos de posibles víctimas de violencia de género y les haga replantearse qué han podido hacer para merecer la violencia que padecen. Olvidemos de una vez por todas las excusas para con ellos. El maltratador no es un enfermo, es el sano hijo del patriarcado.

Nota: Las imágenes han sido bajadas de Internet de los siguientes links: Grinch Mentes Criminales.

Reconocimiento de Grábatelo como Buenas Prácticas

 

El pasado 10 de mayo fuimos noticia con nuestro proyecto Grábatelo de Prevención de Violencia de Género en la Juventud en Gaztematika Guipuzkoako Haur eta Gazteen Sustapenerako Sistema – Sistema de Promoción Infantil y Juvenil de Gipuzkoa, quienes nos publicaron en su página web calificando Grábatelo como Buenas Prácticas en materia de prevención de la violencia de género en la juventud. Desde aquí queremos agradecer a Gaztekamtika la difusión y el reconocimiento a nuestro trabajo.

Curso de Formación online V edición “Grábatelo 2016”. Prevención de la violencia de género en la Juventud.

Fondo BlogGrabatelo

Dentro de nuestra campaña “Grábatelo” de Prevención de Violencia de Género en la Juventud, Federación Mujeres Jóvenes presentamos la V edición del curso de formación Online “Grábatelo”. Prevención de la Violencia de Género en la Juventud.

Un curso introductorio a este problema social complejo y multidisciplinar en el cual, a través de la experiencia de Federación Mujeres Jóvenes, se pretende compartir conocimiento con el fin de fomentar espacios especializados de formación participativa. 

A través de una metodología participativa se propone desarrollar cuatro módulos:

Módulo I: Violencia estructural, adolescencia, juventud y género. Mitos y realidades, cómo es la violencia entre jóvenes.

Módulo II: El “amor romántico”: variables a tener en cuenta. La construcción de la identidad subjetiva y la relacional. Lo impuesto socialmente (construcción social) frente a la gestión individual (identidad individual).

Módulo III: Roles y estereotipos de género que se perpetúan. La igualdad ni es real ni está al alcance de la mano. Medios de comunicación y violencia de género en la juventud.

Módulo IV: Herramientas para la intervención. Desde dónde y para qué intervenimos. Intervención comunitaria: familias, profesionales, agentes sociales, escuela e iguales.

El curso tendrá una duración de 45 horas, con una secuenciación de un módulo por semana. Dará comienzo el 9 de mayo y finalizará el día 13 de junio. Para superar cada módulo se deberá participar en los foros y contestar a las pruebas escritas propuestas. El plazo de inscripción finaliza el 8 de mayo de 2016.

Personas destinatarias: profesionales y personas con estudios (o realizando estudios  en la actualidad) relacionados con el ámbito social, profesorado, personas que participan en asociaciones/ONG y cuya población objeto son personas jóvenes susceptibles de sufrir violencia de género.

Coste del curso: El coste será de 60€ para personas empleadas; en el caso de personas desempleadas o menores de 31 años, el coste será de 45€; si sois socias de alguna asociación miembra de Federación Mujeres Jóvenes el coste será de 35€; si la matrícula se realiza antes del 30 de abril el precio será menor, 50€, 40€ o 30€ respectivamente. (En caso de cuota reducida deberéis presentar justificación, tarjeta del SEPE, DNI/Pasaporte/NIE o certificado del pago de cuota de asociación)

El número de cuenta en el que realizar el pago de la inscripción es de Triodos Bank IBAN: ES09 1491 0001 2021 4619 8227 El concepto debe ser el nombre, apellidos y “Curso Grábatelo”

La inscripción se realizará en el siguiente formulario. Una vez realizada se deberá enviar un correo electrónico a la dirección formacion@mujeresjovenes.org indicando en el asunto del correo el nombre del curso (V Edición Grábatelo) y el nombre completo de la persona interesada. Además será imprescindible adjuntar el justificante de pago y, si fuera necesario, el justificante de cuota reducida, según corresponda.

Días señalados

Vamos a todas partes corriendo. Nuestros ritmos circadianos son controlados por el minutero y encajamos nuestros planes en cuanto a un calendario que no hemos diseñado. Cinco días de curro y dos de descanso, cuando hay suerte. Cuando hay suerte y tienes dos días a la semana de descanso, o mejor, cuando hay suerte y no te pasas la semana buscando un trabajo que te dé los días libres que crea convenientes. Resulta absurda la presión que nos genera el querer llegar a todo, el terminar cuando es debido, el trabajar cuando te dicen y el celebrar cuando toca.

Es absurdo querer a tu pareja un día al año, ser bondadosa con el prójimo un día al año, pensar en el medioambiente un día al año, querer a tu madre y/o padre un día al año. Tenemos un día para la religión, para la lucha contra el cáncer, el día internacional del gato, contra la discriminación, para celebrar el orgullo freaky y otro para el orgullo LGTB, para la poesía, para el agua y el síndrome de Down. Tenemos hasta la suerte de tener un día al año para ser felices, pues está claro que ser felices a diario es un lujo no al alcance de todas las personas.

También tenemos el loco privilegio de acordarnos de los derechos de las mujeres y sentirnos orgullosas de serlo una vez al año. Y repito, es absurdo. Y lo es porque nos matan a diario. Nos matan, nos pegan, nos violan, nos degradan, nos vejan, nos pagan menos, nos mandan, nos ningunean, nos tocan como si fuéramos propiedad pública, nos piropean a gritos por la calle, nos humillan y degradan, nos dicen lo que hay que hacer, cómo y cuándo; cuánto beber, comer y pesar; en qué tono de voz hablar; dónde, cómo y cuánto enseñar; qué carreras estudiar y trabajos desempeñar; nos exigen callar y esperar; nos enseñan a tragar, en todos los contextos que os podáis imaginar este verbo. Nos cosifican y hacen ver como débiles. Nos cargan con el peso de la familia y la casa sin ayuda alguna. Nos obligan a estar espectaculares y parecer perfectas siempre. Nos hacen ocultar los michelines, las arrugas, las estrías, las canas, el vello, nuestra menstruación, la menopausia y que nos cagamos encima durante el parto. Se eximen de culpa ante cualquier agresión porque vamos provocando o borrachas o solas. Nos tachan de histéricas cuando nos quejamos por algo de lo anterior.

Por eso os pido que hoy gritéis y apuntéis con el dedo lo que es machismo, pero que, por favor, mañana lo sigáis haciendo. Por ti y por todas las mujeres que no se pueden permitir el lujo de hacerlo. Y sí, ésto os lo voy a pedir todos los días del año, y no, ésto no os lo voy a pedir sólo a las mujeres.

#Grábatelo #CadaDia8M

                                                                                                                            María Zugadi.

Socia de PIPILOTA

No Quiero San Valentín

En mi instituto el día de San Valentín se repartían claveles, que previamente el alumnado había comprado y dirigido a alguien. No te lo mandaba un/a admirador/a secreto/a, y siempre solían ir firmados por amigos y amigas, recuerdo que te tirabas los días de antes pidiéndoles que te mandaran uno porque no querías ser la única que no tuviese una flor, ese día, necesitabas mostrar que te querían y eso se hacía con el número de flores recibidas.

Yo no tuve novio hasta los 17 años, el primer amor, enamoradísima, él uno de los chicos más guapos del instituto, yo ni me lo creía. ¡Yo la gordita con gafas con él! Pasé a su lado dos San Valentín, el primero aun no habíamos empezado juntos aunque lo haríamos a la siguiente semana, aun así me mando un clavel ¡Qué fuerte! Qué deciros, vivía en el mundo de Disney de princesas y príncipes que me rescataban del dragón que me tenía encerrada en la torre más alta. Porque yo me sentía así en esa época, débil y con necesidad de ser rescatada.

Y entonces él se convirtió en mi Príncipe, los primeros meses fueron maravillosos como esos cuentos que tanto me gustaban, y esas películas romanticonas… pero el tiempo pasaba y la historia ya no era tan rosa, empezando a coger un matiz distinto. Comencé a alejarme de quien era yo, porque él lo sabía todo, incluso en lo que yo era experta, pero no importaba, yo iba de la mano del tío más buenorro del instituto, yo que siempre era la hermanastra fea de todos los cuentos.

Al siguiente San Valentín, me puso que me quería en la flor que me mando en el instituto, y así terminó de atraparme en su red. Hacía tiempo que había dejado atrás a mis amistades, sólo salía con quienes él aprobaba, pasaba más tiempo en su casa con su familia que en la mía, seguía siendo más tonta que él , aunque yo hubiese pasado de curso y él no, y yo era débil, y mala y la que provocaba todo… pero en la flor decía que me quería y que si seguía viviendo era porque yo estaba a su lado, y me dejó dos veces y volvió a mi lado demostrándome que sin mí su existencia no tenía sentido… ¡Y no sólo fue demostrar su amor ante el Instituto sino también con planazo especial! Con regalo incluido, un detallista vamos. Un San Valentín de película.

 Y al final me dejó, después de machacarme, de anularme, de forzarme a cosas. Y ya no era la princesa, volví a ser la hermanastra mala y fea. Porque yo era la única culpable de que él ya no me necesitase…

Fue horrible, de repente me quede sin príncipe, sin San Valentín. Porque ya no tendría sentido San Valentín.

Ni príncipes ni princesas

Y un día me puse a pensar que nunca tuvo sentido, no tenía sentido que me quisieran un día al año, cuando el resto del año lo único que obtenía era su constante maltrato, de qué me servían las flores… si al igual que el amor que reflejaban se marchitaban, de qué me servía todo eso, si él jamás me quiso.

Porque cuando el amor te encierra en una jaula y al andar sientes las cadenas, eso no es amor. Porque, aunque mis cuentos favoritos me enseñen que el amor todo lo puede no es así, mi amor absoluto hacia él no le paró el día que me levantó la mano, pero tampoco le paró el día que me alejo de mi misma, ni cuando me dijo que si yo no estaba se mataba.

No, eso jamás fue amor.

No quiero San Valentín, porque no quiero días que perpetúen el amor de esa manera, porque una flor no es amor, porque decirte te quiero ese día tampoco lo es.

El amor no es estar esperando a que te rescaten de la torre más alta y del dragón más maligno, el amor es lanzarte tú misma al mundo en libertad, y volar a lomos del dragón.

El amor es quererte a ti por encima de todo.

El amor es que en tu libertad encima de tu dragón gires la cabeza y veas que te acompañan desde el respeto y en igualdad.

Amor

Ángeles

Socia de PIPILOTA

LO QUE NO MATA, ENGORDA.

A lo largo de mi vida, por suerte o por desgracia, he podido observar el enigmático hecho de “el último latigazo de energía premortem”. Llamo así a las últimas gotas de vida que permiten, al organismo que agoniza, realizar acciones inesperadas –que no necesariamente honorables- para su estado de semimuerte.

Cuando uno ve la muerte de cerca, lucha. Lucha por diferentes motivos, pero lucha. Ya sea para dar y recibir las últimas dosis de amor, como para tratar de que esas no sean las últimas bocanadas de aire que consumimos. Y en éste último aspecto, la violencia de los actos toma constancia; sobre todo en el ser humano, mucho menos humano que otros animales. Un ejemplo claro son las langostas, que cuando las meten en una olla a hervir forman una pirámide que les ayude a huir de esa agua que, lejos de darles oxígeno, las mata.

En esos momentos las personas –al igual que el resto de animales- nos convertimos en súper o antiheroínas, capaces de correr más rápido, pegar más fuerte, levantar más peso. Luchamos para dar la vida por alguien o por salvar la propia. Superfuerza, supervelocidad. Dices “aguanta” y te obedecen, fuera de toda ciencia, aguantan. No sólo aguantan, resurgen de las cenizas; en ocasiones para crear otras nuevas quemando con sus propias ascuas.

Pero, como he comentado antes, no todas estas proezas son admirables -como la de las langostas-. Hay otras supervivencias que buscan tan solo evitar la muerte de sus privilegios. Y así es como, en pleno auge de movimiento feminista, estamos viviendo un revigorizado machismo. Un machismo renovado, letal, camuflado y poderoso. Un machismo que ha dejado el casposo prototipo de taberna rancia, carajillo y puro, para darnos un enemigo con barba hipster, pantalones cagados y sudadera ancha, polo de Ralph Lauren, pantalones flúor o vaqueros y camiseta de Tarantino. Da igual, ya no hay prototipos y podemos escuchar la palabra “feminazi” en boca de cualquiera. Aunque el enemigo que más miedo da sigue siendo quien no tiene pene, sino vagina. Enemiga, vaya –por suerte cada vez son menos-.

Pocos quedan ya que lo que hayan visto bajo amenaza sea el plato en la mesa, la ropa planchada y las zapatillas a los pies del sillón. Existe una nueva era en la que la mujer se busca las violaciones sufridas, justifica los celos y el control por amor, y se la entrena para huir de las agresiones que se está marcando este agónico y moribundo machismo. Al machismo no es necesario educarlo -¿para qué? Si está muriendo, ¿no?- Y es que, moribundo y todo, sus últimas energías premortem se están cobrando la vida de muchas, incluso sin necesidad de matar. Mujeres condenadas a cadenas perpetuas por individuos que no es que se tomen la ley por su mano, es que la ley está de su lado. 52.000 mujeres adultas protegidas en España por la Policía según una noticia de Cadena Ser del pasado 18 de enero, 552 mujeres menores.

Dicen que el ingenio despierta cuando la situación es crítica, situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas. Su medida desesperada ha sido atacar a nuestras más débiles e inocentes, nuestras menores. Pero esto, tampoco es nuevo. Tal es la obsesión por nuestras niñas que hay empresas con 10 años de experiencia dedicadas a la venta de muñecas sexuales que representan a niñas, estando el producto orientado a hombres pedófilos que, almas caritativas de la sociedad, no quieren cometer un crimen. Sorprenden muchas cosas de esta noticia del 20 Minutos del pasado 15 de enero, pero a mí especialmente me sorprende una: ¿por qué sólo muñecas de niñas?

¿Qué os hemos hecho las mujeres? ¿Por qué nos queréis destruir? ¿Por qué os aterramos tanto sí sois vosotros los terroristas? Nunca una muerte había dañado tanto, pero somos fuertes y el machismo muere. Día a día un poco más. Tenéis miedo. No hemos necesitado un ejército poblado por hordas de feminazis. Tan amigos del creacionismo, habéis inventado y modelado a placer la figura de “feminazi”. Os habéis autodestruido sin ayuda de nadie porque os habéis inventado un término tan perfecto que sois incapaces de derrotarlo.

Esperemos que esto se convierta, por fin, en una –esperada- muerte anunciada. Ojalá que muera pronto y deje de matar. Esperemos que pronto brindemos y bailemos sobre su tumba, como sobre otras tumbas hemos hecho años ha. Que sea anunciada y gritada desde los balcones, y no tengamos que esperar el documental de pingüinos que nos dé la señal para descorchar las botellas de champagne.

Hoy estrenamos una nueva ola de aire fresco en el blog y os saludo con esta entrada para alentaros. Para deciros a todas (y a todos, pero principalmente a todas) que estamos ganando. Que no nos rindamos ahora porque parece que no, pero es que sí. Que lo que no mata, engorda, y nosotras nos vamos a comer con patatas a los que nos están exterminando.

                                                                                                                María Zugadi

Socia de PIPILOTA