¿Normalización del machismo?

Según los datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales de Igualdad, en los últimos cuatro años, de 2013 a 2016, se ha incrementado en un 60% el número de mujeres adolescentes, entre 14 y 17 años, con algún tipo de protección policial por violencia machista. Actualmente, en el Estado Español 618 mujeres adolescentes cuentan con protección policial, y 78 están evaluadas con riesgo alto o medio.

Entre el minuto 42:30 y el 44:32 podéis escuchar la entrevista que Mariola Lourido realizó a nuestra Coordinadora Técnica, Maje Girona Magraner, para el Programa Hoy por Hoy de la Cadena SER el pasado 15 de marzo de 2017, en la que recordamos que algunos de los factores que normalizan el machismo entre la población juvenil son “la publicidad, reality, pornografía, películas, series, canciones, videoclips…que nos hacen ver a las mujeres como objeto de cosificación, cuerpos puramente sexualizadas.”

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Nota: Imagen extraída de Internet.

La estúpida manía de las mujeres de morirse

Me pregunto qué nos pasa a las mujeres… ¿tendremos excesivo afán de protagonismo? ¿Nos gusta aparecer en la prensa? ¿Hacemos una montaña de un grano de arena? ¿Somos unas drama queen? Y la madre de las preguntas: ¿por qué nos morimos cuando nos apuñalan, nos queman, nos degüellan, nos disparan o golpean?

En primer lugar, aclaremos para quienes estén perdidos o perdidas que las personas mueren, eso lo sabemos también las feministas. Esta realidad forma parte de nuestro ciclo vital y es, por tanto, natural: nacemos, crecemos, nos reproducimos (si queremos) y morimos. Sin ir más lejos en 2014, en nuestro país fallecieron 395.830 personas, 194.259 eran mujeres según datos del INE. Las causas de defunción en hombres y mujeres son las mismas: enfermedad, vejez, accidentes de tráfico…

Esta es pues, una realidad que asumimos y en la que hay consenso, todos y todas morimos.

Con esto en mente abordamos la gran pregunta ¿por qué las mujeres tenemos este afán de protagonismo, por qué vemos titulares como este?

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Fácil, por qué no murió, porque la mataron… Porque es una víctima más de Violencia de Género, que como todos y todas sabemos (espero) es aquella que se ejerce contra las mujeres por el hecho de serlo.

Los medios de comunicación tienen al alcance de sus teclados y trabajo generar en la opinión pública el, lógico y necesario, rechazo a esta lacra que es la violencia de género pero no siempre, de hecho casi nunca, lo hacen.

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Esto dice la Ley 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género sobre la actuación de los medios de comunicación en estos casos

Pero esto no va de quien tiene la culpa y quien no, no va de tirar la pelota en otro tejado para eximirnos de nuestra responsabilidad, sí también tenemos. No olvidemos la presión que podemos ejercer cada uno de nosotros y nosotras… denuncia la mala práctica periodística, genera conciencia en tu entorno, desmitifica la violencia de género, acaba con los bulos y así algún día conseguiremos acabar con ella.

Las mujeres víctimas de violencia de género no mueren, las matan.

Nota: la imagen de portada ha sido extraída de la siguiente web.

IV Jornadas Grábatelo by MUJOCA

Nuestras socias de Mujeres Jóvenes Cantabria. MUJOCA han organizado para el próximo 13 de diciembre en Santander las IV Jornadas Grábatelo.

Os invitamos a participar en las mismas, así como a difundirlas #VacunaGrábatelo

Podéis realizar las inscripciones en el siguiente formulario.

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MUJOAS extiende #VacunaGrábatelo en Asturias

La Asociación Mujeres Jóvenes de Asturias (MUJOAS) somos una entidad conformada por mujeres feministas que trabajamos día a día por conseguir que la igualdad de género deje de ser más temprano que tarde, un ideal a reivindicar y se convierta en una realidad cotidiana.

Es por tanto la erradicación de la violencia contra las mujeres en todas sus manifestaciones, el principal objetivo que nos ocupa por violar esta, los derechos y libertades más fundamentales de las mujeres, infravalorándonos e intentando aplacarnos de muchas formas. De ahí, que dediquemos durante todo el año muchas de nuestras energías a la prevención de la violencia de género, trabajando desde la etapa infantil hasta las últimas edades de vida, pero centrándonos especialmente en la infancia y adolescencia por ser etapas vitales de gran calado en las identidades y personalidades de las personas, así como por su influencia en las formas de relacionarse.

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Asimismo, con motivo de este día tan importante, como es el Día contra la Violencia hacia las mujeres, MUJOAS desarrollamos distintos proyectos de prevención, concienciación y formación  que llevamos a cabo las socias de la entidad, trabajando en equipo y apoyándonos mutuamente. Dentro de nuestras campañas “Querer no es Poder”, “Vacúnate contra la violencia de género”, y “MUJOAS en mi IES” estamos impartiendo en torno a 60 talleres en distintos centros educativos del territorio, donde explicamos el término de violencia de género, sus manifestaciones, el ciclo de la violencia, centrándonos en aclarar el concepto de relación sana y relación tóxica e insistiendo más en esta última, sobre todo en aquellas manifestaciones más normalizadas socialmente, como es el caso de los micromachismos, los celos y el control considerados erróneamente como muestras de amor.  Y es que consideramos muy necesario trabajar la detección de las señales de alarma, para evitar llegar unos mayores niveles de violencia y por tanto de mayor riesgo para las chicas y mujeres. Además este año, en el marco de la campaña Grabátelo, diseñada desde la Federación de Mujeres Jóvenes de la que formamos parte, trabajamos con esta campaña con cerca de 200 chicas/os que han elaborado su propia vacuna, vacunándose simbólicamente en contra de los muchos tipos de violencias que se dan y llenando sus centros educativos con las exposiciones de sus vacunas.

Además, destacamos la presencia en los recreos de institutos de ocho mesas informativas en las que todo el alumnado recibe información o recursos de atención a través de nuestras campañas, entre ellas el material de la campaña Grabátelo. Por último, impartiremos en los próximos días, un curso destinado a asociaciones sobre “Cómo trabajar la prevención de la violencia hacia las mujeres desde las organizaciones sociales”. Además de ello, también desarrollaremos en diciembre una jornada sobre “Cómo promover la igualdad de género desde la intervención educativa”.

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Y así seguiremos, trabajando en la brecha hasta ver erradicada la violencia contra las mujeres, porque bajo nuestra perspectiva las raíces del patriarcado más profundo se nutren de un sistema de educación desigual, por ello es  imprescindible y urgente trabajar la educación para la paz y la igualdad de género de forma transversal desde los inicios más fundamentales de la vida, para favorecer un desarrollo de las niñas y los niños libre de jerarquías de género y con capacidad de amar desde la libertad y el respeto.

Por un mundo con futuros hombres y mujeres que se relacionen en igualdad y que dejen en un oscuro pasado el momento en que las mujeres éramos asesinadas y maltratadas por el mero hecho de ser mujeres.

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Escepticismo y Violencia de género: de ranas y bofetadas

Hay muchas maneras de explicar la violencia de género. Sin duda, la más completa es el “ciclo de la violencia de género” pero aun así, aunque expliquemos todas sus fases y hagamos pedagogía, siempre tendremos escépticos y escépticas, gente que habla de la violencia de género como una ciencia exacta, que solo conocen el ensayo y error, de “un golpe y adiós”.

Para ellos y ellas también hay una manera, más sencilla y gráfica de entenderlo. Aquí es donde entra la explicación de la rana hervida:

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Prueba #1. Si hervimos agua en una cazuela y echamos dentro una rana viva, ¿qué pasará? y ¿cómo reaccionara el animal? Antes de que corran a hacerlo en casa, les confirmamos lo que a priori podrían pensar: huye. La rana saltará y huirá de la fuente de calor.

Pero, ¿y si lo hacemos de otra manera?

Prueba #2. Preparamos la cazuela con agua del tiempo, introducimos la rana en ella y, entonces, ponemos la cazuela al fuego. ¿Qué hará la rana? Pues la rana estará tan cómodamente dándose un baño, irá notando cada vez más calor y puede que no comprenda, llegado el momento, qué son esas burbujas que la rodean en el agua, luego… bueno, luego o bien la rana sale con ayuda o pasará a ocupar uno de esos titulares que tanto le gusta a la prensa de hoy día.

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Pasemos ahora de la lógica del experimento que acabamos de hacer a la realidad.

Ninguna mujer que se presente en una cita a ciegas con un hombre, si éste la saluda con un bofetón o puñetazo, se quedará, se sentará y comerá el menú completo de dos platos y postre en su compañía. Pero si este hombre ejerce violencia psicológica sobre ella, la separa de su red de apoyo (amistades, familia…) y consigue que sus palabras le duelan tanto como un golpe, el día que comience la violencia física ella no sabrá reaccionar, no comprenderá qué ha ocurrido, cómo ha llegado a esa cazuela llena de agua en ebullición.

Expuesto esto, lanzamos un mensaje a esas mentes preclaras y escépticas del mundo: dejemos de culpar a las víctimas de violencia de género, dejemos de juzgarlas, dejemos de presionarlas.

Para la redacción de este post ninguna rana ha resultado herida, pero sí, puede ser que los escépticos y escépticas, con sus frases de cuñado de barra de bar, sus preguntas hirientes y prejuicios sobre la violencia de género,  frenen a aquellas mujeres que la sufren, aumenten su dolor y la temperatura de su situación.

Notas sobre las imágenes:

  • La imagen principal del artículo “rana-hervida” ha sido extraída de la siguiente página web.
  • La imagen “rana en caldero hirviendo” ha sido extraída de la siguiente página web.

“Siempre saludaba al sacar la basura”

El maltratador es, en el imaginario español, ese grinch que nos roba la Navidad, un hombre feo por dentro y por fuera del que cualquier mujer debería alejarse al primer golpe (ese que dicen que te dan por sorpresa, que ya el segundo, si te has quedado, corre a tu cuenta). Si uno viste bien, saluda y (hasta) saca la basura, no puede ser un maltratador.

Sin embargo, este tipo de ideas, alentadas por la prensa en muchas ocasiones, no hace más que perpetuar estereotipos como que la violencia de género sólo se da en familias desestructuradas, esas donde falla la comunicación, esas con algún hecho traumático en su historia, con vicios ocultos o de otros países (“válgame el cielo, ese no es mi caso”, pensaran algunos y algunas dándose golpes en el pecho). Y así, fueron asesinadas 60 mujeres el pasado 2015 y 36 en lo que llevamos de 2016, según datos oficiales del MSSSI a 24 de agosto de 2016.

Pero hay más ejemplos, “él saludaba al sacar la basura” o “era muy tranquilo” no son las únicas frases que pretenden negar lo evidente. En nuestros estadios de fútbol hemos escuchado cánticos con los que más allá de pretender dar una imagen inocente del agresor culpabilizan a la victima de los actos de éste. Aún resuena en nuestros feministas oídos los que profirieron algunos seguidores béticos el pasado año durante un partido de la Liga:

“Rubén Castro alé,

Rubén Castro alé,

no fue tu culpa, era una p…,

lo hiciste bien”

Entonces ¿cuál es el perfil del maltratador? ¿Qué indicadores nos dirán qué hombre es un potencial maltratador?

No hay. Ni Aaron Hotchner y todo el equipo de Mentes Criminales daría con un perfil único de maltratador. Él puede ser un humilde obrero, un empresario acomodado, un representante político querido en su pueblo o una súper estrella del cine, la música o el fútbol. Su edad tampoco influye.

Lo cierto es que el único factor de riesgo para sufrir violencia de género es ser mujer.

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Dejemos de exculpar al agresor, dejemos de buscar en la vida y obra de las agredidas cualquier ínfima fisura que ponga en duda su inocencia, que pueda hacerlas partícipes de la violencia que el otro ha ejercido sobre ella. Hagamos desaparecer de nuestro día a día aquellos relatos que hacen que esta imagen siga en nuestra retina, que llegue a oídos de posibles víctimas de violencia de género y les haga replantearse qué han podido hacer para merecer la violencia que padecen. Olvidemos de una vez por todas las excusas para con ellos. El maltratador no es un enfermo, es el sano hijo del patriarcado.

Nota: Las imágenes han sido bajadas de Internet de los siguientes links: Grinch Mentes Criminales.

Reconocimiento de Grábatelo como Buenas Prácticas

 

El pasado 10 de mayo fuimos noticia con nuestro proyecto Grábatelo de Prevención de Violencia de Género en la Juventud en Gaztematika Guipuzkoako Haur eta Gazteen Sustapenerako Sistema – Sistema de Promoción Infantil y Juvenil de Gipuzkoa, quienes nos publicaron en su página web calificando Grábatelo como Buenas Prácticas en materia de prevención de la violencia de género en la juventud. Desde aquí queremos agradecer a Gaztekamtika la difusión y el reconocimiento a nuestro trabajo.

No Quiero San Valentín

En mi instituto el día de San Valentín se repartían claveles, que previamente el alumnado había comprado y dirigido a alguien. No te lo mandaba un/a admirador/a secreto/a, y siempre solían ir firmados por amigos y amigas, recuerdo que te tirabas los días de antes pidiéndoles que te mandaran uno porque no querías ser la única que no tuviese una flor, ese día, necesitabas mostrar que te querían y eso se hacía con el número de flores recibidas.

Yo no tuve novio hasta los 17 años, el primer amor, enamoradísima, él uno de los chicos más guapos del instituto, yo ni me lo creía. ¡Yo la gordita con gafas con él! Pasé a su lado dos San Valentín, el primero aun no habíamos empezado juntos aunque lo haríamos a la siguiente semana, aun así me mando un clavel ¡Qué fuerte! Qué deciros, vivía en el mundo de Disney de princesas y príncipes que me rescataban del dragón que me tenía encerrada en la torre más alta. Porque yo me sentía así en esa época, débil y con necesidad de ser rescatada.

Y entonces él se convirtió en mi Príncipe, los primeros meses fueron maravillosos como esos cuentos que tanto me gustaban, y esas películas romanticonas… pero el tiempo pasaba y la historia ya no era tan rosa, empezando a coger un matiz distinto. Comencé a alejarme de quien era yo, porque él lo sabía todo, incluso en lo que yo era experta, pero no importaba, yo iba de la mano del tío más buenorro del instituto, yo que siempre era la hermanastra fea de todos los cuentos.

Al siguiente San Valentín, me puso que me quería en la flor que me mando en el instituto, y así terminó de atraparme en su red. Hacía tiempo que había dejado atrás a mis amistades, sólo salía con quienes él aprobaba, pasaba más tiempo en su casa con su familia que en la mía, seguía siendo más tonta que él , aunque yo hubiese pasado de curso y él no, y yo era débil, y mala y la que provocaba todo… pero en la flor decía que me quería y que si seguía viviendo era porque yo estaba a su lado, y me dejó dos veces y volvió a mi lado demostrándome que sin mí su existencia no tenía sentido… ¡Y no sólo fue demostrar su amor ante el Instituto sino también con planazo especial! Con regalo incluido, un detallista vamos. Un San Valentín de película.

 Y al final me dejó, después de machacarme, de anularme, de forzarme a cosas. Y ya no era la princesa, volví a ser la hermanastra mala y fea. Porque yo era la única culpable de que él ya no me necesitase…

Fue horrible, de repente me quede sin príncipe, sin San Valentín. Porque ya no tendría sentido San Valentín.

Ni príncipes ni princesas

Y un día me puse a pensar que nunca tuvo sentido, no tenía sentido que me quisieran un día al año, cuando el resto del año lo único que obtenía era su constante maltrato, de qué me servían las flores… si al igual que el amor que reflejaban se marchitaban, de qué me servía todo eso, si él jamás me quiso.

Porque cuando el amor te encierra en una jaula y al andar sientes las cadenas, eso no es amor. Porque, aunque mis cuentos favoritos me enseñen que el amor todo lo puede no es así, mi amor absoluto hacia él no le paró el día que me levantó la mano, pero tampoco le paró el día que me alejo de mi misma, ni cuando me dijo que si yo no estaba se mataba.

No, eso jamás fue amor.

No quiero San Valentín, porque no quiero días que perpetúen el amor de esa manera, porque una flor no es amor, porque decirte te quiero ese día tampoco lo es.

El amor no es estar esperando a que te rescaten de la torre más alta y del dragón más maligno, el amor es lanzarte tú misma al mundo en libertad, y volar a lomos del dragón.

El amor es quererte a ti por encima de todo.

El amor es que en tu libertad encima de tu dragón gires la cabeza y veas que te acompañan desde el respeto y en igualdad.

Amor

Ángeles

Socia de PIPILOTA

LO QUE NO MATA, ENGORDA.

A lo largo de mi vida, por suerte o por desgracia, he podido observar el enigmático hecho de “el último latigazo de energía premortem”. Llamo así a las últimas gotas de vida que permiten, al organismo que agoniza, realizar acciones inesperadas –que no necesariamente honorables- para su estado de semimuerte.

Cuando uno ve la muerte de cerca, lucha. Lucha por diferentes motivos, pero lucha. Ya sea para dar y recibir las últimas dosis de amor, como para tratar de que esas no sean las últimas bocanadas de aire que consumimos. Y en éste último aspecto, la violencia de los actos toma constancia; sobre todo en el ser humano, mucho menos humano que otros animales. Un ejemplo claro son las langostas, que cuando las meten en una olla a hervir forman una pirámide que les ayude a huir de esa agua que, lejos de darles oxígeno, las mata.

En esos momentos las personas –al igual que el resto de animales- nos convertimos en súper o antiheroínas, capaces de correr más rápido, pegar más fuerte, levantar más peso. Luchamos para dar la vida por alguien o por salvar la propia. Superfuerza, supervelocidad. Dices “aguanta” y te obedecen, fuera de toda ciencia, aguantan. No sólo aguantan, resurgen de las cenizas; en ocasiones para crear otras nuevas quemando con sus propias ascuas.

Pero, como he comentado antes, no todas estas proezas son admirables -como la de las langostas-. Hay otras supervivencias que buscan tan solo evitar la muerte de sus privilegios. Y así es como, en pleno auge de movimiento feminista, estamos viviendo un revigorizado machismo. Un machismo renovado, letal, camuflado y poderoso. Un machismo que ha dejado el casposo prototipo de taberna rancia, carajillo y puro, para darnos un enemigo con barba hipster, pantalones cagados y sudadera ancha, polo de Ralph Lauren, pantalones flúor o vaqueros y camiseta de Tarantino. Da igual, ya no hay prototipos y podemos escuchar la palabra “feminazi” en boca de cualquiera. Aunque el enemigo que más miedo da sigue siendo quien no tiene pene, sino vagina. Enemiga, vaya –por suerte cada vez son menos-.

Pocos quedan ya que lo que hayan visto bajo amenaza sea el plato en la mesa, la ropa planchada y las zapatillas a los pies del sillón. Existe una nueva era en la que la mujer se busca las violaciones sufridas, justifica los celos y el control por amor, y se la entrena para huir de las agresiones que se está marcando este agónico y moribundo machismo. Al machismo no es necesario educarlo -¿para qué? Si está muriendo, ¿no?- Y es que, moribundo y todo, sus últimas energías premortem se están cobrando la vida de muchas, incluso sin necesidad de matar. Mujeres condenadas a cadenas perpetuas por individuos que no es que se tomen la ley por su mano, es que la ley está de su lado. 52.000 mujeres adultas protegidas en España por la Policía según una noticia de Cadena Ser del pasado 18 de enero, 552 mujeres menores.

Dicen que el ingenio despierta cuando la situación es crítica, situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas. Su medida desesperada ha sido atacar a nuestras más débiles e inocentes, nuestras menores. Pero esto, tampoco es nuevo. Tal es la obsesión por nuestras niñas que hay empresas con 10 años de experiencia dedicadas a la venta de muñecas sexuales que representan a niñas, estando el producto orientado a hombres pedófilos que, almas caritativas de la sociedad, no quieren cometer un crimen. Sorprenden muchas cosas de esta noticia del 20 Minutos del pasado 15 de enero, pero a mí especialmente me sorprende una: ¿por qué sólo muñecas de niñas?

¿Qué os hemos hecho las mujeres? ¿Por qué nos queréis destruir? ¿Por qué os aterramos tanto sí sois vosotros los terroristas? Nunca una muerte había dañado tanto, pero somos fuertes y el machismo muere. Día a día un poco más. Tenéis miedo. No hemos necesitado un ejército poblado por hordas de feminazis. Tan amigos del creacionismo, habéis inventado y modelado a placer la figura de “feminazi”. Os habéis autodestruido sin ayuda de nadie porque os habéis inventado un término tan perfecto que sois incapaces de derrotarlo.

Esperemos que esto se convierta, por fin, en una –esperada- muerte anunciada. Ojalá que muera pronto y deje de matar. Esperemos que pronto brindemos y bailemos sobre su tumba, como sobre otras tumbas hemos hecho años ha. Que sea anunciada y gritada desde los balcones, y no tengamos que esperar el documental de pingüinos que nos dé la señal para descorchar las botellas de champagne.

Hoy estrenamos una nueva ola de aire fresco en el blog y os saludo con esta entrada para alentaros. Para deciros a todas (y a todos, pero principalmente a todas) que estamos ganando. Que no nos rindamos ahora porque parece que no, pero es que sí. Que lo que no mata, engorda, y nosotras nos vamos a comer con patatas a los que nos están exterminando.

                                                                                                                María Zugadi

Socia de PIPILOTA

Sexismo y canciones del verano, ¿qué significa?

Las actitudes machistas pasan por todos los géneros musicales, y las canciones del verano no acaban con esta moda. No se trata de un problema de moral, sino de representación de la sexualidad femenina. Nadie toleraría una canción homófoba o racista ¿verdad? Pero parece que hay menos reparos cuando se trata de una canción que degrada a las mujeres. ¿Por qué?

Abrid bien los ojos, leed y juzgad: “Tú eres la zorra más buenorra que hay en este lugar; han intentado domesticarte, pero eres un animal, está en tu naturaleza; te voy a dar algo lo suficientemente grande como para partirte el culo en dos; haz como si te doliese…”. ¿Qué os parece? Seguramente os resultará desconocida, ya que la letra original es en inglés, pero se trata de la letra de “Blurred Lines”, una de las canciones del verano del año pasado, del artista estadounidense Robin Thicke. Si buscáis las canciones que están sonando en la actualidad, encontraréis letras parecidas, más o menos evidentes, pero cuyo trasfondo es muy similar.

Este tipo de letras nos avasallan en los chiringuitos, discotecas, playas. En definitiva, lugares públicos, en los que además de estar expuestas por el hecho de ser jóvenas, tenemos que escuchar cómo la canción del verano nos convierte en objetos, nos trata como meras  herramientas de placer sexual.

La presencia del sexo en las canciones no es novedosa. Se puede rastrear a lo largo de la historia de la música en sus distintos géneros, pero en 1992 Madona marcó la tendencia moderna en este tipo de música con su canción “Erotica”. Aunque con una salvedad, pues en ella se presentaba a una mujer consciente de su sexualidad y reivindicando el amor lésbico. Desde Federación Mujeres Jóvenes no queremos juzgar aquí si se trata de una denuncia social o una mera provocación. Simplemente, queremos  explicar de dónde venimos y a dónde vamos.

La manera en la que en la actualidad se nos dibuja a las mujeres nos degrada, porque en estas canciones somos inmaduras, pasivas, con cuerpos demasiados alejados de la realidad muy ligeros de ropa o desnudas y con unas preocupaciones banales. Pero eso sí, siempre dispuestas a dar placer al género masculino, incluso muy por encima del nuestro.

¿Qué podemos hacer?

No podemos impedir que se escuche este tipo de música, ni  vamos a cambiar los gustos musicales. Pero desde Federación Mujeres Jóvenes queremos hacer un llamamiento a vuestro espíritu crítico, os animamos a que descubráis vuestras verdaderas creencias y opiniones, y a que reconstruyáis el mundo mediático que nos rodea.

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